La Copa del Rey siempre regala historias de David contra Goliat, y en los dieciseisavos de final de la edición actual se ha escrito un nuevo capítulo memorable. El Deportivo de La Coruña, con un once plagado de jóvenes promesas de su cantera apodados cariñosamente como el ‘Baby’ Dépor, logró la épica eliminación del Mallorca, un equipo de superior categoría y, a priori, favorito, en un partido vibrante y lleno de tensión en Riazor. La noche del 16 de diciembre de 2025 quedará grabada en la memoria del deportivismo como la confirmación de que en Abegondo hay futuro, un futuro que se escribe con nombres como Nsongo y Noé Carrillo, autores de la épica eliminación del Mallorca.
El planteamiento valiente del Deportivo
El conjunto gallego, dirigido por Antonio Hidalgo, no se amilanó ante la diferencia de categoría y propuso un partido de tú a tú. La alineación del Dépor reflejó una apuesta clara por la juventud y el desparpajo. Desde el inicio, el encuentro estuvo marcado por un dominio alterno, aunque con el Mallorca generando peligro en transiciones rápidas. La banda zurda del Dépor, con Quagliata muy activo, fue uno de los principales focos ofensivos, buscando constantemente desequilibrar a la defensa balear. Los de Arrasate mostraron su pegada, aunque el japonés Asano estuvo errático en sus tres acercamientos iniciales.
A pesar de la intensidad, la primera mitad fue una batalla táctica en el centro del campo. Los porteros, Bergstrom por el Mallorca y Puerta por el Dépor, apenas tuvieron intervenciones de mérito hasta los minutos finales. La ocasión más clara antes del descanso fue un potente disparo lejano de Llabrés que obligó a Puerta a lucirse, enviando el balón a córner con una gran parada. El Dépor basaba su poder ofensivo en las subidas de su lateral Quagliata, factor que sería crucial para la épica eliminación del Mallorca.
Una segunda parte de infarto
La reanudación trajo consigo un cambio de guion y el Dépor regresó del vestuario con una marcha más, protagonizando el mejor minuto del partido. En apenas segundos, Riazor contuvo la respiración y luego estalló en ánimo. Primero, con un gran disparo de Villares que se estrelló en el palo de la portería defendida por Bergstrom. Inmediatamente después, una buena conexión de la dupla italiana Quagliata-Mulattieri terminó con un remate del delantero lamiendo el larguero. El Dépor estaba creciendo, impulsado por el fervor de su afición, un factor decisivo en la épica eliminación del Mallorca. El público de Riazor empezó a apretar.
Antonio Hidalgo movió el banquillo en busca de piernas frescas en ataque, dando entrada a jugadores como Stoichkov y Soriano. Los cambios revitalizaron al Dépor y el partido entró en una fase de ida y vuelta trepidante.
El travesaño, preámbulo de la hazaña
Los últimos quince minutos se vivieron con el corazón en un puño. El gol, que parecía resistirse, estuvo a punto de llegar por duplicado en una secuencia de locura. Primero, el Mallorca, con un potente remate de Maffeo desde el borde del área, se encontró con el travesaño de Puerto. En la transición inmediata, el Deportivo respondió con la misma moneda: Soriano asistió a Bill Nsongo, la prometedora perla de Abegondo, cuyo disparo impactó violentamente en la cruceta de Bergstrom. Dos travesaños en segundos, un claro indicio de que el partido estaba completamente abierto y la épica eliminación del Mallorca podía suceder en cualquier momento.
Nsongo y Noé Carrillo: Los héroes de la cantera
Cuando todo apuntaba inevitablemente a la prórroga, la conexión de la cantera deportivista obró el milagro que certificó la épica eliminación del Mallorca. En los compases finales, el joven y prometedor Nsongo, ya avisando minutos antes con el remate al larguero, volvió a ser protagonista. Tras un centro preciso de Luismi, Nsongo remató y el balón quedó a merced de otro joven talento, Noé Carrillo, que solo tuvo que empujar a la red para desatar la euforia en Riazor. El gol (1-0) sentenció el choque y confirmó la épica eliminación del Mallorca a manos del ‘Baby’ Dépor.
La victoria no es solo un pase de ronda; es un golpe de moral para el Deportivo y un mensaje claro para el fútbol español: la factoría de Abegondo sigue produciendo joyas. El sueño de la Copa continúa vivo gracias al desparpajo y el talento de sus jóvenes ‘babys’, que con un gol en el tramo final consiguieron la gesta. Sin duda, una victoria que resonará en la historia reciente del club gallego, confirmando la épica eliminación del Mallorca como uno de los momentos cumbres de la temporada copera. La palabra clave épica eliminación del Mallorca define perfectamente esta noche mágica.
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