abril 25, 2026

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El Celta asalta el Pizjuán con un penalti de Marcos Alonso y agrava la sequía del Sevilla

Sevilla vs Celta

El Sánchez-Pizjuán vivió otra noche amarga para el sevillismo. El Celta de Vigo se llevó los tres puntos (0-1) gracias a un gol de Marcos Alonso desde el punto de penalti en el minuto 88, en un partido igualado, intenso y con alternativas, pero que volvió a dejar al descubierto uno de los grandes problemas del Sevilla esta temporada: la falta de gol. Tres partidos consecutivos sin marcar y una sensación cada vez más persistente de que el equipo compite, pero no amenaza.

Un inicio prometedor del Sevilla

El Sevilla salió al césped con energía, personalidad y presión alta, decidido a llevar la iniciativa desde el primer minuto. Almeyda había preparado un plan agresivo, con salida limpia desde atrás y profundidad por las bandas. Juanlu, Oso y Bryan Zaragoza fueron protagonistas en el arranque, ganando metros y obligando al Celta a replegarse.

Durante los primeros veinte minutos, el dominio sevillista fue claro, con llegadas constantes y sensación de peligro, aunque sin remate final. La ocasión más clara llegó en una internada de Bryan, que se plantó en el área y probó el disparo, pero Odysseas respondió con una parada de gran mérito.

El Celta reacciona y equilibra el partido

Con el paso de los minutos, el Celta de Claudio Giráldez fue ajustando líneas, mejoró en la presión y comenzó a discutirle la posesión al Sevilla. Mingueza, Gudelj e Ilaix Moriba empezaron a ganar protagonismo en la medular, y el conjunto gallego logró enfriar el ritmo del encuentro.

El partido entró entonces en una fase más trabada, con muchas interrupciones, faltas y centros laterales, pero pocas ocasiones claras. El Sevilla tenía el balón, pero le faltaba verticalidad, mientras que el Celta esperaba su momento sin asumir riesgos innecesarios.

Descanso sin goles, pero con tensión

El 0-0 al descanso reflejaba lo visto sobre el césped: un Sevilla intenso pero impreciso, y un Celta cada vez más cómodo en el partido. El público reconoció el esfuerzo, pero empezaba a intuir que el gol volvía a ser una cuesta arriba.

Segunda parte: más ritmo y golpes inesperados

Tras el descanso, el Sevilla volvió a salir con intención ofensiva, buscando acelerar el juego. Sin embargo, el partido quedó marcado por un momento clave: la lesión de Vargas en el minuto 65. El jugador, que reaparecía tras una larga ausencia, se rompió y abandonó el campo entre lágrimas, dejando una imagen muy dura y un golpe anímico para el equipo.

Los cambios dieron paso a un tramo final mucho más abierto, con ambos equipos buscando el gol. Odysseas firmó una de las paradas de la jornada, primero ante un disparo desde la frontal y después lanzándose con valentía para evitar el remate de Ilaix Moriba, que tuvo el 0-1 en sus botas.

El Sevilla también lo intentó, sobre todo a balón parado y con centros laterales, pero sin claridad en el área. Faltó movilidad, remate y chispa en los metros finales.

La jugada decisiva: penalti y sentencia

Cuando el empate parecía inevitable, llegó la acción que decidió el partido. En el minuto 86, Pablo Durán entró en el área y Oso le pisó, una acción que Sánchez Martínez señaló como penalti tras una decisión rápida y sin intervención del VAR.

Marcos Alonso asumió la responsabilidad y, con frialdad absoluta, transformó el penalti en el minuto 88, engañando a Radu y silenciando el Sánchez-Pizjuán. Gol psicológico, gol de tres puntos, gol que castiga al Sevilla en su momento más frágil.

Un Sevilla sin pegada y con síntomas preocupantes

El tramo final fue un quiero y no puedo del Sevilla. Córners, balones colgados y empuje más con corazón que con fútbol, pero sin generar verdadero peligro. Tres partidos sin marcar y una sensación que empieza a pesar: el Sevilla juega, compite… pero no intimida.

La estadística es demoledora: posesión, llegadas y actitud, pero ausencia total de colmillo. Como si el equipo amenazara con pistolas de agua, sin capacidad para convertir el dominio en goles.

El Celta, sólido y eficaz

El Celta se llevó una victoria de enorme valor, basada en la solidez defensiva, la paciencia y la eficacia en el momento clave. No fue su partido más brillante, pero sí uno de los más maduros. Supo sufrir, resistir y aprovechar el único error decisivo del rival.

Misma historia, mismo final

El Sevilla vuelve a marcharse del Pizjuán con las manos vacías y las dudas intactas. Buen arranque, fases de dominio, intensidad… pero sin gol no hay premio. El Celta, con menos, se llevó más como lo que ocurrio en LaLiga Hypermotion.